¿Por qué escribir ficción histórica?

Durante años he buscado la forma de deconstruir el tiempo.

El devenir, al que estamos sujetos como entes materiales que somos, nos aprisiona en este mundo que habitamos, regido por las reglas de un tiempo que es presente constante. Todo cambia y transmuta en algo que ya ha pasado.
¿Todo lo que una vez fue y ya no es, deja de existir por completo?

Algunas de las cosas de este mundo se pierden con el tiempo. Primero dejan de existir en el día a día, y ya no dejan huellas de tierra en el camino de entrada a la casa. Después, se escapa de la memoria de las criaturas cómo eran las arrugas de la frente, y cuál era la música que hacían los que se han perdido. Y las cosas dejan de tener la forma de la vida.

Durante años he buscado la forma de volver el tiempo atrás. De escuchar las voces de quienes caminaron en otro tiempo las mismas calles de la Buenos Aires que habito.

He leído mapas antiguos, dibujados por cronistas que ya no tienen el aliento de la vida para contar con qué hombres y mujeres se cruzaron por las veredas de polvo y barro de la Buenos Aires del siglo XVIII. Y aún así lo he visto caminar en mi mente.

He escuchado a extranjeros describir a la Buenos Aires del 1700. Los escuché contar sus anécdotas cuando leí sus crónicas de viajes, aunque muertos ellos estaban.

He pasado días tan largos como años en el viejo Cabildo de la ciudad, leyendo archivos judiciales. Entre esos papeles escrito está el testimonio de esclavos que denunciaron en la época que fue su presente los castigos frecuentes de sus amos. Esos hombres y mujeres que carecían de nombre y apellido propio porque nada propio tenían, hablaron. Y aunque escrito estaba, los he escuchado.

Durante años he buscado la forma de deconstruir el tiempo.
¿Todo lo que una vez fue y ya no es, deja de existir por completo? Esta pregunta me habita.

Y durante años he buscado la forma de volver el tiempo atrás.

De escuchar las voces que una vez cantaron y gritaron. De conocer las historias detrás de esas músicas de alegría y dolor.

En este mundo que se nos desvanece a cada paso, la literatura es un conjuro para invocar los tiempos pasados y no olvidar.

Tengo miedo del olvido, porque las cosas que se pierden son parte de este mundo que se desvanece constantemente, y somos parte de él. Sí esas cosas se pierden, eventualmente nosotros también experimentaremos el no-ser. Así que reconstruir el pasado es en parte resistir en la existencia del presente, y construir la posibilidad de un futuro.

Verónica Anahí Liporacci nació en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Es profesora de Historia, egresada de la Universidad de Buenos Aires. En cuanto a su formación literaria, realizó seminarios de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires, y participó de diversos talleres de escritura creativa y de clínica de escritura. Autora del libro de cuentos de ficción histórica “La libertad en tiempos de esclavitud”, publicado por la editorial Caburé en el 2025.